A todos los trabajadores en el Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo 2026
El 28 de abril de 2026, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) conmemora el Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo con un lema que marca un punto de inflexión en la agenda global de la prevención de riesgos laborales: «Entornos de trabajo psicosociales saludables: Un camino hacia personas trabajadoras realizadas y organizaciones fuertes». Este tema pone el foco en una realidad que, durante décadas, ha sido tratada de forma parcial, reactiva o, en el peor de los casos, ignorada: la salud mental y el bienestar psicosocial en el ámbito laboral. El mensaje de la OIT es inequívoco: «los entornos de trabajo saludables no se improvisan ni surgen de la buena voluntad; se gestionan». La seguridad laboral ya no se limita a evitar caídas, exposición a agentes químicos o accidentes físicos, sino que exige una mirada integral que aborde los factores que afectan la mente, las emociones y las relaciones de las personas en su día a día profesional.
El entorno psicosocial: Una definición integral
El entorno psicosocial en el trabajo no es un concepto abstracto ni subjetivo. La OIT lo define como la manera en que el trabajo está diseñado, organizado y gestionado, así como las prácticas organizacionales que moldean las condiciones laborales del día a día. En este marco, factores como la carga y el tiempo de trabajo, la claridad de los roles, la autonomía, el apoyo social, la participación en la toma de decisiones y la existencia de procesos justos y transparentes influyen de forma decisiva en cómo se experimenta el trabajo y en sus consecuencias sobre la seguridad, la salud y el desempeño de las personas trabajadoras.
Cuando estos factores se gestionan de manera inadecuada, dejan de ser simples características del entorno laboral y se convierten en riesgos psicosociales. Estos riesgos, que incluyen el estrés laboral crónico, el agotamiento profesional (burnout), la violencia y el acoso en el trabajo, deben abordarse con el mismo rigor que los riesgos físicos, químicos o biológicos, ya que su impacto puede ser igualmente grave y, en muchos casos, más persistente en el tiempo. Una gestión deficiente de los riesgos psicosociales puede incrementar el ausentismo hasta en un 23%, lo que evidencia el costo tangible de la inacción en esta materia.
Un cambio de paradigma: De la resiliencia individual a la responsabilidad organizacional.
El Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo 2026 representa un cambio de paradigma fundamental. El informe global que la OIT publicará en esta fecha adopta un enfoque organizacional centrado en la prevención, alejándose de visiones que ponen el peso de la solución exclusivamente en la resiliencia individual de la persona trabajadora. El análisis se estructura en tres niveles complementarios:
- El puesto de trabajo: donde se concretan las demandas, el ritmo, la autonomía y la definición de funciones.
- La forma en que se organiza y gestiona el trabajo: incluyendo cargas, tiempos, recursos y toma de decisiones.
- Las políticas, prácticas y procedimientos más amplios que rigen el trabajo: que configuran la cultura organizacional, la equidad, la participación y la coherencia entre el discurso y la realidad.
Este enfoque tripartito subraya que la prevención eficaz no se basa en la resiliencia individual, sino en decisiones organizativas bien diseñadas, evaluadas y corregidas cuando generan daño. En otras palabras, no es posible hablar de personas trabajadoras realizadas ni de organizaciones fuertes sin una gestión consciente y sistemática de los riesgos psicosociales.
El marco normativo internacional: Un pilar fundamental
La OIT ha construido un sólido marco normativo para respaldar este enfoque. El Convenio 155 sobre seguridad y salud de los trabajadores (1981) y el Convenio 187 sobre el marco promocional para la seguridad y salud en el trabajo (2006) establecen los cimientos para la creación de ambientes de trabajo seguros y saludables, incluyendo la obligación de los Estados Miembros de formular, aplicar y reexaminar periódicamente políticas nacionales en la materia.
Un hito particularmente relevante en el contexto de los riesgos psicosociales es el Convenio 190 de la OIT, que aborda la violencia y el acoso en el mundo del trabajo. Este instrumento reconoce explícitamente que la violencia y el acoso, incluidos los que se basan en el género, pueden constituir una violación de los derechos humanos y son una amenaza para la igualdad de oportunidades, además de ser incompatibles con el trabajo decente. La ratificación de estos convenios por un número creciente de países demuestra un compromiso global con la protección integral de la salud de las personas trabajadoras.
Además, en 2022, la Conferencia Internacional del Trabajo declaró que «un entorno de trabajo seguro y saludable» es un principio y un derecho fundamental en el trabajo, lo que obliga a todos los Miembros de la OIT a respetar, promover y hacer realidad este principio. Esta declaración histórica coloca la seguridad y salud en el trabajo, incluidos los aspectos psicosociales, al mismo nivel que otros derechos fundamentales como la libertad sindical o la eliminación del trabajo infantil.
Impacto en las personas trabajadoras y en las organizaciones
Los beneficios de los entornos psicosociales saludables son bidireccionales: mejoran la vida de las personas trabajadoras y fortalecen a las organizaciones. Para las personas, un entorno psicosocial positivo se traduce en mayor satisfacción laboral, reducción del estrés y la ansiedad, mejor salud mental y física, y una mayor sensación de propósito y realización. La OIT ha enfatizado que la prevención de los factores de riesgo en el trabajo que afectan la salud mental debe recibir la misma atención que aquellos que dañan la salud física.
Para las organizaciones, los entornos psicosociales saludables se traducen en una mayor productividad, menor rotación de personal, reducción del ausentismo y de los costos asociados a las enfermedades profesionales, así como una mejora en la imagen corporativa y la capacidad de atraer y retener talento. La OIT ha señalado que los accidentes y enfermedades relacionados con el trabajo siguen produciéndose con demasiada frecuencia, con efectos devastadores para los trabajadores, las empresas y comunidades y economías enteras. Cada año, 2,93 millones de trabajadores mueren como consecuencia de factores relacionados con el trabajo, y 395 millones sufren un accidente laboral no mortal.
Tendencias y desafíos emergentes
El mundo del trabajo está experimentando transformaciones profundas que plantean nuevos desafíos psicosociales. La digitalización, el trabajo remoto e híbrido, y la creciente integración de la inteligencia artificial (IA) en los procesos laborales están redefiniendo las relaciones laborales y las condiciones de trabajo.
- Trabajo híbrido y remoto: El informe técnico de la OMS y la OIT sobre salud mental en el trabajo identifica riesgos psicosociales específicos en estas modalidades, como la sobrecarga y fatiga digital, la dificultad para desconectarse del trabajo, el aislamiento social, la reducción del apoyo entre pares y la difuminación de los límites entre la vida laboral y personal.
- Inteligencia artificial y salud mental: La OIT ha alertado que el control de la IA sobre el mundo laboral pone en riesgo la salud mental de los trabajadores, pudiendo conducir a estrés, agotamiento profesional (burnout) y otros problemas de salud mental. La IA puede llevar al aislamiento social de los trabajadores, reducir el apoyo y la comunicación entre pares, haciendo a las personas más solitarias y desconectadas.
- Evolución regulatoria: A nivel global, se observa una tendencia hacia la obligatoriedad de evaluar y gestionar los riesgos psicosociales.
Herramientas para la gestión de riesgos psicosociales
La OIT ofrece diversas herramientas y programas para apoyar a empleadores, trabajadores y gobiernos en la gestión de los riesgos psicosociales. Entre ellas destaca el Programa SOLVE, un programa de formación que busca ayudar al diseño de políticas y medidas preventivas en el lugar de trabajo, promoviendo un sistema de gestión de la seguridad y salud en el trabajo (SST) integral que aborda los factores psicosociales que dan origen al estrés relacionado con el trabajo, el abuso de alcohol y drogas, entre otros.
Asimismo, la OIT ha publicado guías prácticas como «Una Guía de 5 pasos para empleadores, trabajadores y sus representantes sobre la realización de evaluaciones de riesgos en el lugar de trabajo». También ha desarrollado orientaciones específicas para la gestión de riesgos psicosociales en el contexto de la pandemia de COVID-19, que siguen siendo relevantes para abordar los desafíos del trabajo remoto e híbrido.
El camino para seguir: Acciones concretas para entornos psicosociales saludables
- A nivel de políticas públicas: Los gobiernos deben fortalecer sus marcos regulatorios para incluir explícitamente la gestión de riesgos psicosociales, ratificar los convenios fundamentales de la OIT en materia de SST, y promover la inspección laboral en esta área.
- A nivel organizacional: Las empresas deben integrar la evaluación de riesgos psicosociales en sus sistemas de gestión de SST, promover una cultura de prevención que valore la salud mental, garantizar procesos justos y transparentes, y fomentar la participación de los trabajadores en la identificación y control de estos riesgos.
- A nivel individual: Si bien la responsabilidad principal recae en la organización, las personas trabajadoras pueden contribuir a su propio bienestar psicosocial mediante el desarrollo de habilidades de afrontamiento, el establecimiento de límites saludables entre la vida laboral y personal, y la búsqueda de apoyo cuando sea necesario.
Como conclusión podemos afirmar que el lema del Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo 2026, «Entornos de trabajo psicosociales saludables: Un camino hacia personas trabajadoras realizadas y organizaciones fuertes”, es mucho más que una consigna. Es un reconocimiento de que la salud mental en el trabajo es un componente esencial del trabajo decente y un factor crítico para la sostenibilidad de las organizaciones y las sociedades. La OIT nos recuerda que los entornos psicosociales saludables no son un lujo ni una opción, sino una obligación derivada del derecho fundamental a un entorno de trabajo seguro y saludable. Gestionarlos de manera proactiva y sistemática es la única vía para construir un futuro del trabajo donde las personas puedan desarrollarse plenamente y las organizaciones puedan prosperar de manera sostenible.
En este 28 de abril de 2026, la invitación es clara: revisemos cómo estamos gestionando realmente el trabajo en nuestras organizaciones, más allá de las declaraciones de intenciones. Porque los entornos psicosociales saludables no se improvisan: se gestionan. Y en esa gestión reside la clave para lograr personas trabajadoras realizadas y organizaciones verdaderamente fuertes.
Feliz día a todos: profesionales de la SST, trabajadores y sociedad.
PhD. Rafael Ruiz Calatrava. HC
Presidente del CGRICT de España
Director del IDUE-UDIMA
Director de la Cátedra Universitaria “Agenda 2030” del IDUE-UDIMA.
Miembro del Comité Docente de la Cátedra Universitaria Internacional de la UNAB de Colombia.
Técnico Superior en Prevención de Riesgos Laborales.
Junta Directiva La Plataforma Tecnológica Española de Seguridad Industrial (PESI)
Presidente Vitalicio de la Fundación de SST “Rafael Ruiz Calatrava” de Ecuador
Académico de Honor de la Academia Hispanoamericana de Doctores
Miembro Honorario de la Academia Colombiana de Historia Militar
Miembro Honorario de la Academia Colombiana de Historia Policial
Académico correspondiente de las Reales Academias de Jurisprudencia y Legislación de España y Extremadura.



